Es posible que se nos haya cruzado por la mente darle algún medicamento de uso humano a nuestra mascota cuando él se encuentra enfermo. La verdad es que no hay medicamentos de humanos para perros que funcionen perfectamente.
De este modo, es importante que aquellos medicamentos que les suministramos a nuestras mascotas sean recetados únicamente por el veterinario, que conoce los adecuados para cada tratamiento y que no provocan efectos negativos.
¿Qué medicamentos están prohibidos para las mascotas?
La lista no es muy larga, pero hay que tener en cuenta que muchos de ellos los podemos encontrarlos en casa y pueden tener efectos adversos.
- Antibióticos que contengan penicilina
- Ácido acetilsalicílico
- Antihistamínico
- Ibuprofeno y antiinflamatorios similares (Ej. Paracetamol)
- Benzodiacepinas (y otros relajantes)
- Antidepresivos y ansiolíticos
- Pastillas para la diabetes
- Naproxeno
- Sustancias homeopáticas o de herbolario
- Pomadas de uso humano
- Ketiorolaco
¿Qué riesgos conllevan la administración de medicamentos humanos?
Administrar medicamentos humanos a mascotas puede ser muy riesgoso. Las dosis adecuadas para humanos no son las mismas para animales, lo que puede llevar a sobredosis o a que no reciban la cantidad necesaria. Además, algunos fármacos que son seguros para nosotros pueden ser tóxicos para ellos; por ejemplo, los antidepresivos pueden acarrear la muerte de la mascota. Otros, como los antidiabéticos, provocan convulsiones como consecuencia de la disminución del azúcar en sangre del perro. El ibuprofeno/paracetamol provoca vómitos, diarrea y puede complicar el funcionamiento renal con las peligrosas consecuencias.
También los medicamentos naturales que se pueden conseguir en cualquier herbario, estos también pueden ser tóxicos para nuestras mascotas, por lo cual tampoco deberíamos dárselos.
Finalmente, los medicamentos para humanos no han sido formulados ni probados para el uso veterinario, así que su seguridad y efectividad en mascotas no están garantizadas. Por todo esto, siempre es mejor consultar a un veterinario antes de administrar cualquier medicamento.